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Duelo ante una pérdida repentina: cómo acompañar cuando el dolor irrumpe sin aviso - Mindsight Dhyâna

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Duelo ante una pérdida repentina: cómo acompañar cuando el dolor irrumpe sin aviso

Duelo ante una pérdida repentina
Terapia

Duelo ante una pérdida repentina: cómo acompañar cuando el dolor irrumpe sin aviso

Por Diana Prieto Rodríguez
Psicóloga colegiada, directora de Al Final de la Vida y colaboradora con Enalta.

Las muertes repentinas y traumáticas provocan un impacto emocional profundo. Cuando la pérdida llega sin aviso, no solo se afronta la ausencia de un ser querido, sino también la ruptura brusca de la sensación de seguridad y continuidad vital.

En estos casos, es habitual que aparezcan reacciones intensas como shock, incredulidad, confusión o una sensación de irrealidad que puede prolongarse durante días o semanas. El sistema emocional se ve desbordado y la persona puede sentirse desorientada, sin recursos para comprender lo ocurrido o sostener el dolor emergente.

Desde la psicología del duelo es importante subrayar que estas respuestas no son patológicas. Son reacciones normales ante una situación extraordinaria. El dolor, el bloqueo emocional o la dificultad para asimilar la pérdida forman parte de un proceso natural de adaptación cuando la muerte irrumpe de manera inesperada.

En las pérdidas traumáticas, el duelo suele entrelazarse con el trauma. Es frecuente la aparición de imágenes intrusivas, alteraciones del sueño, ansiedad, hipervigilancia o una sensación persistente de amenaza. Aunque estas experiencias resultan muy desagradables, son intentos del sistema nervioso de proteger a la persona tras el impacto vivido. Sin embargo, cuando estos síntomas no disminuyen con el tiempo o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana, es importante solicitar acompañamiento psicológico profesional.

El duelo no sigue un camino lineal ni tiene tiempos universales. Cada persona lo transita según su historia, el vínculo con la persona fallecida y las circunstancias de la pérdida. Por ello, frases como “tienes que ser fuerte”, “ya ha pasado tiempo” o “la vida sigue”, aunque se digan con buena intención, pueden minimizar el sufrimiento y aumentar la sensación de incomprensión o soledad.

A lo largo del proceso de duelo, encontrar pequeñas formas de sostén puede resultar reparador. Los rituales —como encender una vela en memoria del ser querido, visitar un lugar significativo o realizar una actividad compartida— ayudan a dar un espacio al recuerdo y al vínculo que permanece. En este sentido, el funeral cumple una función psicológica, social y simbólica fundamental: no es un acto meramente formal, sino una herramienta humana esencial para reconocer la pérdida y comenzar a elaborarla. Del mismo modo, recordar con gratitud los momentos compartidos permite dar sentido a la historia vivida y a los recuerdos que perduran.

Acompañar a alguien que ha sufrido una pérdida repentina no consiste en encontrar las palabras adecuadas ni en aliviar el dolor rápidamente. Acompañar es, ante todo, estar presente: escuchar sin interrumpir, validar las emociones, permitir el llanto, respetar los silencios y aceptar los ritmos individuales. Reconocer que no siempre sabemos qué decir, y expresarlo con honestidad, suele ser más reparador que recurrir a frases hechas.

En contextos de gran impacto social y mediático, donde el duelo se vive rodeado de ruido externo y sobreinformación, el apoyo respetuoso del entorno y el acompañamiento psicológico profesional ayudan a reducir el riesgo de que el duelo se complique y favorecen una adaptación emocional más saludable.

Hablar del duelo desde una mirada profesional y compasiva no busca ofrecer soluciones rápidas ni cerrar heridas. Busca recordar algo esencial: en los momentos más duros, acompañar es no dejar sola a la persona en su dolor.

Diana Prieto Rodríguez es psicóloga colegiada y directora de Al Final de la Vida.
Está especializada en acompañamiento psicológico en procesos de duelo y final de vida y colabora con entidades del ámbito sociosanitario y funerario, entre ellas Enalta, en acciones de divulgación y sensibilización sobre el acompañamiento emocional ante la pérdida.