Tercer y último post de la mini serie de Diana Prieto como guest blogger, con mindfulness en la empresa (2): Puentes para establecer relaciones.

Evidentemente, si nuestra atención se incrementa, la memoria y el aprendizaje mejoran y empezamos a gestionar mejor el estrés y las emociones.

No cabe duda de que todo ello va a suponer un impacto y un cambio en la persona que lo experimenta, tanto si hablamos del entorno personal o familiar como en el entorno laboral.

Las personas en el trabajo empiezan a estar más atentas, más colaborativas, más creativas y la gestión de las emociones y del estrés es más adecuada.

Esto hace que el trabajo sea más eficiente y las personas se sientan con mayor energía y humor a lo largo del día, incrementando el bienestar físico y mental.

En general, se experimenta un mayor nivel de felicidad.

Como dice D. Goleman:

“Si nuestra destreza en la atención es pobre, también lo será nuestro desempeño, pero si, por el contrario, está bien desarrollada, nuestro desempeño puede llegar a ser excelente. De esta facultad sutil depende, pues, nuestra agilidad vital. Y, por más oculto que en ocasiones esté, el vínculo entre atención y excelencia se halla detrás de casi todos nuestros logros”.

El entrenamiento en mindfulness a largo plazo implica mucho más que desarrollar nuestra atención, ya que observar con detalle nos permite ver con mayor claridad.

También, descubrir el funcionamiento de la mente, los patrones condicionados, los comportamientos que tenemos automatizados y evaluar si son adaptativos en nuestro entorno laboral o no.

De esta manera se desarrolla la consciencia y sabiduría interna, así como un empoderamiento de la persona.

Sucede porque empieza a conocerse en profundidad y a tomar decisiones más conscientes, basadas en sus necesidades reales y objetivos y no en las reacciones que las situaciones o las emociones desagradables provocan.

Sin duda, cada persona es única y tiene su propio proceso de autodescubrimiento.

Puede ser más lento, más rápido, más profundo o superficial, pero en mi experiencia guiando cursos, todo el mundo descubre algo que le puede ayudar a vivir mejor, de manera más efectiva, más en calma, más libre.

Mindfulness para mí significa construir puentes en diferentes direcciones.

En primer lugar, hacia nosotros y luego hacia lo que nos rodea y hacia los demás.

Inicialmente construimos puentes que nos permitan llegar mejor hacia lugares de nosotros mismos, conocernos sin juzgarnos y colaborar con nosotros.

Después, empezamos a construir puentes hacia el exterior, más estables y seguros, que nos permiten relacionarnos mejor con las situaciones y con otras personas.

Mindfulness son puentes para relacionarnos con la realidad de cada momento.

Como instructora de mindfulness y de MBSR, no me deja de sorprender la capacidad que tiene el ser humano de abrirse y florecer.

En definitiva, la capacidad de ponerse en contacto con recursos brillantes que están disponibles en su interior, esperando a ser descubiertos.

Te invito a explorar los tuyos.